Lo que iba a ser un encuentro “no casual” en el bar para hablar unos cuantos de “sus temas”, se le dio cierta solemnidad y se trasladó a un lugar menos ruidoso. Pero sin copas.

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Por una parte mediaba la federación, la cual hacía hincapié en realzar su papel “acogedor” en esa reunión de bar (pero sin copas) y animaba a que iniciativas similares se fueran sucediendo. “La Federación es algo más que una taquilla donde facilitan carnets para … ¿?. Es la casa de todos”, rezaba “entre lineas” su mensaje.

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A continuación, como era Montserrat el punto de habla, el representante del patronato, y a la vez, ilustre escalador, daba fe del entresijo de bandos los cuales habian tenido que lidiar para ir a parar a un documento (identificación en si y regulación) el cual su fin era preservar un entorno natural y cultural (escalatoriamente hablando) organizando de la mejor manera posible el caótico mundo del escalador y sus actividades "fagocitosas", yendo finalmente a parar a la introducción del punto “único” en debate, reequipamientos y/o restauraciones de itinerarios clásicos i/o patrimoniales.

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Cara a cara, como en las mejores películas, se hallaban las dos partes “enfrentadas”. El convocante a verselas en el bar (y su correspondiente séquito), autor/es de un proyecto a medias de reequipamientos y/o restauraciones a medio practicar, y el bando ofendido, en mayor o menor parte, por las actuaciones efectuadas por el convocante, a quien le pedían explicaciones por su proceder. Genuina tertulia de bares.

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Sorprendentemente, aunque algunos (pocos) conocían ya su presencia (y sus postulados), apareció un nuevo actor, el cual no le importaban las tertulias de los careantes y si lanzaba al aire unas propuestas, de entrada, expectaculares (las cuales fueron moldeándose hacia el término de “curiosidades”) que levantó fuertes pasiones entre la mayoría de los presentes. Mientras tanto, los careantes aprovechaban la primera oportunidad que se terciara para seguir en su careo particular, lo que desesperaba al “sorprendente” nuevo actor (no entendía, si no, por que se le había citado).

Un poco me recordaba en parte a una famosa entrevista televisiva entre un autor de un libro, el cual quería hablar de ello, y una "hermanísima" locutora.

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Al margen de un tema particular que afectaba a una parte del terriorio montserratino que había provocado alguna confusión en el plan regulador, el resto eramos espectadores, curiosos, transmisores del evento, … con mayor o menor “implicación” en el debate de bar.

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Por afortunada petición de alguien, a media tertulia, nos presentamos individualmente, pues llevábamos ya un buen rato y la mayoría no sabia cual era el motivo por el cual el resto había asistido ahí. Aunque poco importaba pues cada una de las partes más “participativas” había venido a hablar "de su libro".

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Como se pretendía originariamente, era una reunión de bar en sala VIP, con orden de concesión de habla, eso si. Pero sin copas. Y como cualquier reunión de bar, cuando llega la hora de chapar, hala! cada uno pa su casa.

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Dudo que nadie le cambiara un ápice del que aferradamente trasladó a esa cita (los que llevaban algo bajo el brazo). Todos salieron con el mismo autoconvencimiento de si mismos de cómo entraron, pero con la garganta más seca, eso si. Tampoco se pretendía, y quedo constancia, de que allí se iba a “aclarar/determinar/..” nada. Era una charla de bares pero sin copas. Por esta razón fue “positiva”. No se puede pretender más en un bar.

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Los que venian a hablar, se escucharon (a si mismos). Los que venian a escuchar, dejaron escapar algun que otro comentario o reflexión. Poca cosa más hubo. Y cuando fue su hora, tarde ya, se cerró el local.

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Seguramente pasaron más cosas pero como simple espectador y oyente, mi visión particular es esta. Quienes tienen más apego con el auto del debate ya expondrán, si asi lo consideran, sus particularidades intrínsecas de lo discernido allí. No me corresponde a mi ese papel. Disculpas pedir, eso si, si me he olvidado de algo importante ahi citado. Mi memoria no rezuma en juventud, precisamente.

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Lástima de las copas que no hubieron! ni de los canapés!